Detrás de cada caballo de polo: la dedicación diaria que no se ve desde la grada

  • Con la temporada de verano ya en marcha y a las puertas del 55º Torneo Internacional de Polo de Ayala Polo Club, hablamos con Vicky Grahn, petisera en Sotogrande, para descubrir cómo se prepara un caballo antes de competir y qué hay detrás del trabajo diario en las cuadras
Vicky Grahn, petisera en Sotogrande.
Vicky Grahn, petisera en Sotogrande.

En el mundo del polo, el término petisero o petisera hace referencia a la persona encargada del cuidado y preparación diaria de los caballos. Un trabajo que transcurre lejos de la grada, pero que resulta fundamental para que los jugadores puedan competir con sus animales en las mejores condiciones.

Cuando termina una temporada, los caballos no vuelven inmediatamente al trabajo. La petisera recuerda que el descanso también forma parte de la preparación del animal. Según explica Vicky, disfrutan de un par de meses de descanso en el campo antes de comenzar la preparación para el siguiente torneo: “Primero se van de vacaciones, bien merecidas. Después los volvemos a coger entre un mes y medio y dos meses antes de empezar la temporada y ahí arrancamos otra vez”, explica.

La vuelta al trabajo es progresiva. “Caminan mucho, empiezan otra vez al trote y poco a poco se les lleva hasta el momento en el que el jugador empieza a montarlos, a trabajarlos, a taquear y a jugar prácticas antes del torneo”.

Las jornadas comienzan muy temprano. La petisera francesa pero afincada en Sotogrande relata el día a día del animal: “Llegamos a las caballerizas por la mañana, sacamos los caballos, los cepillamos, ensillamos y vamos a la pista. Después volvemos, les damos de comer y atendemos lo que haga falta: herrero, veterinario… Y por la tarde otra vez. No hay dos días exactamente iguales”.

Cómo se prepara un caballo antes de competir y qué hay detrás del trabajo diario en las cuadras.
Cómo se prepara un caballo antes de competir y qué hay detrás del trabajo diario en las cuadras.

Desde su experiencia, apunta que cada jornada requiere atención constante y adaptación a las necesidades de los animales.

Sobre cuándo un caballo está realmente listo para competir, Vicky reconoce que la última palabra la tiene el jugador. “Nosotros trabajamos con ellos todos los días, pero quien realmente lo sabe es el jugador, porque es quien lo monta, lo taquea y lo juega”.

El calor del verano en Sotogrande y los horarios son, para Vicky, una de las partes más exigentes del trabajo. Durante estos meses, el trabajo empieza al amanecer y continúa por la tarde, siempre adaptándose al bienestar de los caballos: “La parte más complicada en estos meses son las altas temperaturas. Trabajamos muy temprano para evitar las horas fuertes y por la tarde bastante tarde. Es un trabajo físico y al aire libre”.

La profesional destaca que la preparación de un caballo de polo implica una dedicación diaria que va mucho más allá de los días de competición.

La llegada de una competición como el Torneo Internacional también incrementa la carga de trabajo para todo el equipo: “Hace falta muchísima dedicación. No contamos las horas, ni los petiseros ni los jugadores. Detrás de cada partido hay un equipo entero trabajando y los caballos necesitan una preparación física muy grande”.

Después de pasar tantas horas con ellos, quienes los cuidan terminan conociendo perfectamente el carácter de cada caballo: “Después de un par de días ya sabes cómo es cada caballo, su carácter y su comportamiento. Lo más lindo de este trabajo es el vínculo que tenemos con ellos”.

Para esta trabajadora del mundo del polo, esa relación diaria es precisamente una de las partes más especiales del oficio.

Vicky también destaca la evolución que ha vivido el papel de la mujer dentro del polo. En Europa, asegura, la presencia femenina en las cuadras es cada vez más habitual, especialmente en países como Francia, Inglaterra o Alemania, una realidad que también se está consolidando en España. Aun así, reconoce que todavía existen prejuicios en un sector tradicionalmente masculino, aunque considera que las nuevas generaciones están contribuyendo a cambiar esa realidad: “En Europa hay muchas mujeres trabajando en las cuadras desde hace años. En España cada vez somos más. Sigue siendo un mundo bastante machista, pero eso está cambiando y las nuevas generaciones lo viven de otra manera”.

A las jóvenes que sueñan con dedicarse profesionalmente al caballo les deja un consejo claro: “Hay que tener muchísima pasión y muchísimo amor por los caballos. Es un trabajo duro, de dedicación total, porque si un caballo se enferma hay que estar, aunque sea de madrugada. Pero si te gusta esto, es un trabajo espectacular y muy gratificante”.

Si los aficionados pudieran pasar un solo día viendo el trabajo que hay detrás de un caballo de polo, la entrevistada pone el foco en la parte que normalmente no llega al público: “La dedicación que hay detrás de cada caballo. Todo el cuidado, el entrenamiento, el bienestar y el esfuerzo de un equipo entero para que luego todo salga bien en la cancha”.