Ahora que llega el otoño, y empieza a llover en Sotogrande, podemos reflexionar sobre otro tipo de precipitación: ¿estamos cerca de un cambio en el ciclo económico o a las puertas de una crisis?

Habrá quien proteste por la pregunta, alegando que no podemos estar próximos a un colapso cuando aún no hemos superado plenamente el anterior. Sin embargo, se trata de una percepción errónea, porque en realidad la economía española lleva seis años creciendo, y a bastante buen ritmo. Dejamos atrás la crisis en el año 2013.

Carlos Rodríguez Braun

Y tampoco es cierto que, considerando que no todos los indicadores son mejores que los registrados en 2007, entonces hay que concluir que seguimos atrapados en la última gran caída de la actividad económica. Recordemos que ese año marcó el final de un ciclo notablemente prolongado de expansión, iniciado en 1993. Por fin, esas percepciones equivocadas son relativamente frecuentes, y operan en los dos sentidos, tanto en las expansiones como en las recesiones.

Sea como fuere, y dando por sentado nuestra completa e inerradicable ignorancia sobre qué sucederá en el futuro, lo que sí podemos constatar es que el ritmo de crecimiento de la economía española se está desacelerando. Los indicadores son a estas alturas suficientes como para afirmarlo, en términos de actividad, empleo y comercio exterior.

La situación internacional tampoco es halagüeña, no solo por el freno de varias economías en Europa y fuera de ella, sino también por la incertidumbre que afecta a tres campos importantes: el Brexit, la guerra comercial entre China y Estados Unidos, y la política monetaria.

Es verdad que tales incógnitas pueden despejarse de manera positiva, pero no lo veo probable, especialmente en el caso de los bancos centrales, cuyas políticas han sido a mi juicio demasiado expansivas durante demasiado tiempo. Esto rara vez termina bien.

Por lo tanto, conviene que nos preparemos para un nuevo escenario con más dificultades, o incluso un cambio de ciclo. Si nuestros gobernantes fueran precavidos, lo que estarían haciendo ahora es bajar gastos e impuestos y flexibilizar los mercados, para amortiguar cualquier golpe negativo en ciernes. No lo están haciendo, y, lo que es peor, no está nada claro que lo vayan a hacer en el futuro.


Change of Season

Carlos Rodríguez Braun

Now that autumn is here, and it is beginning to rain in Sotogrande, we can reflect on another type of precipitation: are we close to a change in the economic season or on the verge of a crisis?

There will be those who protest again the question, claiming that we cannot be close to a collapse when we have not fully overcome the last one. However, this is mistaken perception, because in reality the Spanish economy has been growing for six years, and at quite a good rate. We left the crisis behind in 2013.

And nor is it true that, considering that not all the indicators are better than those recorded in 2007, so we must conclude that we remain trapped in the last big collapse of economic activity. We should remember that year as the end of a notably prolonged cycle of expansion, which began in 1993. Ultimately, those mistaken perceptions are relatively frequent, and they work in two directions, both in expansions and recessions.

Whatever the case, and assuming our complete and ineradicable ignorance about what will happen in the future, what we can state is that the rate of growth of the Spanish economy is slowing down. There are sufficient indicators to assert that at this point, in terms of activity, employment and foreign trade.

Opinión, por Carlos Rodríguez Braun

Opinión, por Carlos Rodríguez Braun

Also, the international is not promising, not only with the slowdown of several economies in Europe and outside of it, but also due to the uncertainty that affects three important areas: Brexit, the trade war between China and the United States, and monetary policy.

It is true that such unknowns could have positive outcomes, but I don´t think it looks likely, especially in the case of central banks, whose policies, in my view have been too expansive for too long. This rarely ends well.

Therefore, it is advisable for us to prepare for a new scenario with more difficulties, or even a change of cycle. If our leaders were cautious, what they would be doing now is lowering costs and taxes and making markets more flexible, in order to lessen any negative knock in the making. There aren´t doing so, and what is worse, it isn´t at all clear that they are going to in the future.