Gastronomía, identidad y producto local: el nuevo rumbo del Hotel Encinar con Roberto Martín

Espacio La Bellota Snack Bar del Hotel  Encinar.
Espacio La Bellota Snack Bar del Hotel Encinar.

El Hotel Encinar de Sotogrande inicia una nueva etapa en su oferta gastronómica con la incorporación de Roberto Martín como director de Food & Beverage. Con una trayectoria consolidada en el sector hotelero, Martín asume el reto de reforzar la identidad culinaria del establecimiento a través de una cocina mediterránea actual, con el producto local y la experiencia del cliente como ejes, y con Acebuche como referencia gastronómica del hotel.

En esta entrevista, el nuevo responsable desgrana las líneas maestras del proyecto, su visión de la gastronomía como elemento vertebrador del hotel y el papel que quiere que el Encinar juegue como espacio de encuentro dentro del destino Sotogrande.

Roberto Martín, director de Food & Beverage del Hotel Encinar de Sotogrande.
Roberto Martín, director de Food & Beverage del Hotel Encinar de Sotogrande.

¿Qué te motivó a incorporarte al proyecto del Hotel Encinar de Sotogrande en este momento concreto?

Roberto Martín (R.M.): Me atrajo la combinación de legado y momento: un hotel con historia en Sotogrande, y la oportunidad de darle un impulso gastronómico con criterio. El Hotel Encinar tiene entorno, espacios y público para construir algo con personalidad y recorrido. Y me gusta especialmente que sea un proyecto abierto a la vida local: venir a tomar un buen café, almorzar en la terraza o celebrar aquí un encuentro.

Asumes la dirección de Food & Beverage en una etapa de renovación. ¿Qué objetivos te has marcado para esta nueva fase gastronómica del hotel?

R.M.: El foco es claro: una oferta gastronómica bien definida, consistente en el día a día y con ambición a medio plazo. Queremos que cada momento tenga sentido, desde lo más casual hasta lo más gastronómico, siempre con buen producto y un servicio cuidado. Y que el Hotel Encinar se consolide como punto de referencia en Sotogrande también para el público local: comidas, cenas, reuniones y planes sociales con ese estilo relajado y elegante del destino.

¿Cómo definirías la propuesta culinaria que quieres desarrollar en el Encinar?

R.M.: La definiría como una cocina mediterránea actual, de sabores reconocibles y con el producto en el centro. Acebuche será el hilo conductor: un concepto global que expresa la identidad gastronómica del hotel y se adapta a los distintos espacios y momentos del día. Buscamos una carta comprensible y apetecible, donde lo local esté presente de forma honesta, sin artificios, y donde el cliente sienta que “aquí se come bien”.

Sí, el producto local y la sostenibilidad están cada vez más presentes en la gastronomía.  ¿Cómo se integrarán ambos en el día a día de la cocina del Hotel Encinar?¿Qué papel van a jugar en este proyecto?

R.M.: Un papel realista y constante. Para nosotros el producto local y la sostenibilidad no son un eslogan, sino una forma de trabajar con sentido común. Priorizamos proveedores cercanos y productos de temporada siempre que aporten calidad y coherencia al plato. La sostenibilidad también está en cómo gestionas: menos desperdicio, compras con sentido, y decisiones que respeten el entorno. Al final, se nota en el sabor... y en la coherencia del proyecto.

Sotogrande es un destino con un público muy internacional. ¿Cómo se adapta la oferta gastronómica a ese perfil de cliente tan diverso?

R.M.: La clave está en encontrar un lenguaje gastronómico común. Apostamos por una cocina con raíces mediterráneas y sabores reconocibles, fácil de entender para un cliente internacional, pero con identidad local. La carta busca ser accesible, flexible y bien explicada, para que tanto el residente habitual como el visitante internacional encuentren su espacio. Además, el ambiente y el servicio juegan un papel fundamental para que cada cliente se sienta cómodo, ya venga a comer, cenar o simplemente a disfrutar del entorno.

Más allá de la cocina, ¿qué importancia tiene la experiencia global del cliente en restauración dentro de un hotel?

R.M.: Es decisiva. La gente no recuerda solo un plato, recuerda cómo se sintió: la bienvenida, el ritmo, el ambiente, la música, la luz, el detalle. Queremos que el Hotel Encinar sea un lugar de disfrute y de relax, donde todo fluye de forma natural, ya vengas a un café, a una comida distendida o a una cena más especial. En Sotogrande, ese “cómo” es tan importante como el “qué”.

El Encinar es un hotel con historia en la zona. ¿Cómo se equilibra esa tradición con una propuesta gastronómica actual y renovada?

R.M.: Respetando la esencia y actualizando la forma. No se trata de romper con nada, sino de reconocer esa tradición a través del gusto: sabores, producto, y experiencias que conecten con lo que el hotel ha sido para mucha gente. La renovación tiene que sentirse natural, como una evolución lógica, manteniendo identidad y elevando el nivel de ejecución.

¿Qué valor crees que puede aportar la gastronomía para reforzar la identidad del hotel dentro del destino Sotogrande?

R.M.: La gastronomía debe ser uno de los grandes puentes entre el hotel y su entorno. Es

la forma más bonita de abrir el Hotel Encinar al público local: venir sin alojarse, quedar, celebrar, compartir. Si Acebuche y el resto de la propuesta están a la altura, el hotel no es solo un lugar donde dormir, sino un punto de encuentro social y gastronómico dentro de Sotogrande.

¿Habrá espacio para eventos gastronómicos, experiencias especiales o colaboraciones con otros profesionales del sector?

R.M.: Sin duda. El Hotel Encinar es el lugar para ello: espacios que se transforman y dan pie a encuentros singulares. Nos apetece que Acebuche sea también un escenario para experiencias diferentes y colaboraciones puntuales, siempre con buen gusto y con sentido. Eventos únicos que dejen recuerdo en los asistentes, tanto en lo gastronómico como en lo social.

Mirando al futuro, ¿cómo te gustaría que se percibiera la oferta gastronómica del Hotel Encinar dentro de uno o dos años?

R.M.: Como una propuesta con identidad clara y reconocible en Sotogrande. Un sitio al que se viene con naturalidad porque sabes que vas a comer bien, que el servicio está cuidado y que el ambiente acompaña. Me gustaría que Acebuche se asocie a disfrute, regularidad y calidad: el lugar para un almuerzo en terraza, una cena especial o un plan social que siempre funciona.

A nivel personal, ¿qué es lo que más te ilusiona de este nuevo reto profesional?

R.M.: Dar forma a un proyecto serio, con exigencia y con alma. Sotogrande es una plaza que pide nivel, y eso me motiva: aquí el detalle cuenta y el cliente sabe lo que quiere. Me ilusiona ver el resultado día a día: en la respuesta de los clientes y también en el orgullo del equipo cuando siente que lo que hace tiene valor. Ese equilibrio es, para mí, la verdadera medida del éxito.