Rocío Tovar: El arte milenario del batik como puente entre Andalucía y la India
Hay caminos que cambian el itinerario de una vida. Para la artista gaditana Rocío Tovar, el arte batik (teñido sobre tela mediante cera) es una forma de contemplar y ver el mundo desde una perspectiva más alegre, florecer a pesar del tiempo o de las adversidades. Diplomada en Turismo, Rocío ha conseguido fusionar sus dos grandes pasiones, que son el arte y el viaje, a través del batik, una técnica milenaria declarada Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO.
Tras la exposición "Andalucía Florece en Arte Batik" en Yakarta (Indonesia) en 2025, la artista se prepara para otro nuevo encuentro: presentar su obra en Nueva Delhi en noviembre, coincidiendo con el Año Dual España–India 2026. Hablamos con ella sobre la unión cultural, el turismo consciente y la resiliencia.
Redacción: El arte siempre ha formado parte de tu vida, aunque tu trayectoria profesional comenzó en otro ámbito ¿Cómo ha sido ese camino profesional hacia la creación?
Rocío Tovar: Sí, desde niña crecí rodeada de una sensibilidad artística muy marcada, profundamente influenciada por mi tío Pepe Camacho, un artista multidisciplinar, al que siempre admiré. Aunque elegí el camino del turismo y trabajé durante años en el sector, la necesidad de crear siempre me acompañó. Mis vacaciones consistían en buscar a un artista en un lugar remoto e ir a su taller para aprender nuevas técnicas y descubrir más sobre el arte, esa ha sido mi forma de viajar durante muchos años. Tarde diez años en descubrir que este era el camino que más se adapta a mi esencia y manera de ver y habitar el mundo.
Has probado diferentes técnicas y formas de expresar tu arte. ¿Qué encontraste en el arte batik para convertirlo en tu forma de expresión personal?
R.T.: Fue un punto de inflexión. Aprendí junto a maestros desde Nepal hasta Bali, y descubrí una forma completamente distinta de entender el tiempo y los procesos. El batik tiene una parte que no se puede controlar del todo: la cera se agrieta y el color encuentra su propio recorrido sobre la tela. Una vez que retiras la cera, ya no hay vuelta atrás; no es como el óleo donde puedes rectificar con otra pincelada. Esa imposibilidad de modificar el resultado me atrapó.
“Las grietas son la metáfora de florecer ante las adversidades"
Tu obra es muy característica por el uso del craquelado. ¿Qué tiene de especial?
R.T.: El craquelado se produce de forma orgánica al manipular la tela con la cera caliente, pero yo muchas veces lo provoco o lo acentúo intencionadamente. No es solo un efecto visual. Las grietas son la metáfora de florecer ante las adversidades.
Monumentos como la Giralda o la Alhambra siguen en pie, pero han atravesado conflictos, guerras o, actualmente, la degradación del turismo masivo. Esas grietas son las huellas de su resistencia. Trasladado a las personas, hablan de la capacidad de sobrevivir y seguir adelante a pesar de las adversidades con nuestras cicatrices y arrugas.
Sorprende en tus obras ver monumentos históricos pintados con tanta vivacidad. ¿Por qué esa apuesta por los colores vivos y, especialmente, por el rosa?
R.T.: (Risas) La Giralda y mezquitas pintadas hay muchas, pero rosas no tantas. Mi obra es fundamentalmente optimista y onírica; los escenarios que pinto no existen como tal en la realidad.
Uso mucho el rosa porque es un color que transmite alegría y serenidad. Además me gusta utilizarlo para darle protagonismo al monumento.
En noviembre presentas "Andalucía Florece en Arte Batik" en Nueva Delhi. ¿Cómo nace este proyecto de unir dos culturas en un mundo tan individualizado?
R.T.: Este proyecto es la continuación de la exposición que hicimos en Yakarta en septiembre de 2025, gracias al apoyo fundamental de Marta Fernández (Consejera de Turespaña en Singapur), que creyó desde el primer momento en este proyecto.
Además, este año coincide con el Año Dual España–India 2026, lo que dota al evento de una dimensión cultural preciosa. Buscamos crear lazos en lugar de fronteras. India y Andalucía tienen muchísimo más en común de lo que parece a simple vista. Como foco llevo La Alhambra y el Taj Mahal, unidos bajo una técnica milenaria. Históricamente, el filósofo Rabindranath Tagore ya unificó las artes asiáticas y llevó el batik de Indonesia a la India para luchar contra el colonialismo británico. Hay una raíz compartida muy potente.
¿Qué novedades e incorporaciones podremos ver en esta nueva edición en Nueva Delhi?
R.T.: La colección se ampliará con unas 5 o 6 obras nuevas, llegando a un conjunto de entre 16 y 18 piezas.
Habrá encuentros con prensa, influencers y agentes de viajes, pero lo más emocionante es que daré una masterclass y un workshop en una universidad de arte en Nueva Delhi. Es la primera vez que impartiré un taller de su propio arte autóctono. Además, aunque muchas obras se reproducirán, las dos piezas más emblemáticas del proyecto, que unen la Alhambra y el Taj Mahal, se expondrán en su formato original.
¿Qué se siente a nivel personal al plasmar monumentos históricos como el Taj Mahal o la Alhambra bajo esta técnica? ¿Se siente responsabilidad?
R.T.: Más que responsabilidad, es disfrute y una emoción enorme. Los artistas pasamos la vida entera buscando un estilo propio que nos identifique, y yo tardé casi una década en encontrarlo. Cuando un cliente de Las Vegas o de Canadá se lleva un original de mi Alhambra o de Sabinillas a su casa, entiendo que el arte habla un idioma universal. Ver mis obras inspiradas en La Línea de la Concepción o Sabinillas representando a Andalucía junto a iconos como el Taj Mahal a miles de kilómetros es impactante.
“No se trata de 'consumir' los lugares con un turismo masivo, sino de habitarlos, respetarlos y unirlos a través de la cultura”
Tienes muy presente el "honrar los lugares" debido a todas sus raíces culturales y patrimoniales ¿Cómo se traslada el turismo consciente a tu obra?
R.T.: Viajar debería implicar siempre escucha, calma y respeto. Andalucía es una tierra maravillosa de luz y mezcla cultural, pero hoy sufre las consecuencias de una masificación turística evidente. No se trata de 'consumir' los lugares con un turismo masivo, sino de habitarlos, respetarlos y unirlos a través de la cultura. Mi proyecto Volahora (que nació como un blog de viajes en 2008 y debe su nombre al pez volador del sur y al concepto de habitar el "ahora") defiende precisamente detenerse y conectar con la cultura local real.
Para terminar, Rocío, mirando todo el camino recorrido y el futuro, ¿te queda algún sueño por cumplir?
R.T.: Sinceramente, todo esto ha superado mis sueños. Si me lo dicen hace unos años, jamás me hubiera imaginado esto que está ocurriendo. Actualmente soy embajadora de mi propia tierra a través del arte, esto es un regalo.
Detrás de esto hay muchísima disciplina y esfuerzo. Mi objetivo ahora es centrar mi energía en vivir en el presente y creer firmemente en que, a pesar de las grietas, siempre tenemos la capacidad de florecer.