¿Cómo hacer balance del año con Liderazgo Mediador?
30 de diciembre de 2025 (10:44 h.)
Vamos con unas pautas para hacer balance del año sin juicio y sí con visión creativa. Un dialogo constructivo dirigido con liderazgo hacia la mejor versión que imaginamos de nosotros mismos. Con método, honestidad y cariño. Comprender para elegir mejor es llevar el liderazgo mediador a la práctica.
- En primer lugar, empieza haciendo dos listas.
- Una con aquello que te dio alegría: Experiencias, instantes, decisiones, hábitos, relaciones y, en definitiva, avances. Recuerda incluir lo pequeño y sencillo, a veces lo más valioso no hace ruido, pero lo cambia todo. En ello encontrarás tu combustible, lo que te enciende, motiva y expande.
- Otra con aquello que te hizo pasarlo mal y lo que aprendiste de ello. No hagas esta lista para recrearte en lo difícil, sino para transformarlo. Nombra con precisión lo que dolió y atrévete a reconocer lo que te mostró. Agradece genuinamente cada uno de estos aprendizaje. Disfruta eligiendo tu sabiduría y soltando el lastre.
- Como segundo paso, haz un repaso rápido, pero a la vez potente y revelador, a través de tus Atractores Motivacionales: Seguridad: ¿dónde te bloqueaste por miedo?; Poder: ¿qué límites pusiste de manera saludable y dónde te fuiste al control?; Deber: ¿qué cumpliste con orgullo y, en cambio, ¿qué carga ya no sientes tuya?; Éxito: ¿qué logros celebras y qué autoexigencia te robó energía a la larga?; Pertenencia: ¿qué vínculos te nutrieron y dónde te traicionaste por encajar?; Integración: ¿qué experiencias te inspiraron y conectaron con otros seres desde el amor, la comprensión y la generosidad?
- Hecho esto, haz una lista de aquello que quieres potenciar. Es decir, elige qué es lo que deseas repetir, cuidar y multiplicar este año que viene. Si te dio alegría, te hizo bien y sanó, entonces hazle, conscientemente, espacio.
- Finalmente, para mantener los propósitos y conducir el año con dirección, revisa tu diálogo interno y haz que trabaje a tu favor usando la curiosidad. Por ejemplo, dónde te dices que eres un desastre, pregúntate qué necesidad propia estás tapando y cómo mejorar eso. Donde veas que un patrón se repite – “siempre me pasa lo mismo”-, toma perspectiva e investiga sobre la moraleja que no estás captando. Tu mente se calma cuando se siente escuchada.
¡Feliz año nuevo!