La Almazara de Ronda: cuando el aceite se convierte en experiencia

La Almazara (Ronda), diseñada por Philippe Starck.
  • Arquitectura, gastronomía, paisaje y cultura se unen en un proyecto que redefine la forma de acercarse al universo del aceite de oliva en el sur de España.

Entre olivares y carreteras sinuosas que dibujan el paisaje de Ronda aparece La Almazara, un proyecto donde arquitectura, gastronomía y cultura del aceite conviven bajo una misma mirada. Concebido no solo para producir, sino también para emocionar, despertar curiosidad y conectar al visitante con el territorio, este singular enclave ha transformado el universo del aceite de oliva en una propuesta sensorial integrada en pleno paisaje rondeño.

La visita comienza mucho antes de probar el aceite. Empieza en el propio entorno. Después llega el impacto visual del edificio diseñado por Philippe Starck, una construcción rotunda y simbólica que rompe con la idea tradicional de almazara para convertirla en un espacio donde diseño y producto dialogan constantemente.

La Almazara no se entiende únicamente desde la arquitectura. La experiencia se completa a través de recorridos guiados, espacios expositivos, zonas dedicadas a la divulgación del aceite y una propuesta gastronómica donde el producto adquiere protagonismo desde el desayuno hasta las degustaciones. Todo está planteado para que el visitante comprenda que detrás del aceite existe paisaje, cultura, tradición y también innovación.

En un momento en el que el turismo busca cada vez más experiencias auténticas y con relato, proyectos como este reflejan una nueva forma de posicionar el producto local: no solo como alimento, sino como elemento cultural capaz de generar marca y proyección internacional.

Ronda, que en los últimos años ha reforzado su perfil gastronómico y experiencial, encuentra en La Almazara uno de esos proyectos capaces de reinterpretar la tradición desde una mirada actual.

Experiencias turísticas y culturales

Esa visión responde además a una idea muy concreta de sus impulsores. Santiago Muguiro, CEO de La Almazara, explica que el proyecto nace tras observar cómo países como Italia o Francia habían conseguido convertir sus almazaras en experiencias turísticas y culturales. “Siendo España el primer productor de aceite a nivel mundial, decidimos transmitir esta cultura del aceite”, señala.

Muguiro recuerda además un viaje realizado en 2015 junto a Pedro Gómez de Baeza, promotor del proyecto, a La Rioja, donde comprobaron cómo el turismo experiencial en torno al vino había logrado crear un auténtico destino turístico en la región. A partir de ahí decidieron trasladar esa idea a Ronda y, junto a Philippe Starck, desarrollar “la primera almazara de autor del mundo”, con una clara vocación turística y cultural.

La arquitectura juega también un papel esencial dentro de esa experiencia. Según explica Muguiro, el edificio diseñado por Starck busca transmitir los valores del AOVE y del propio territorio a través de sus formas y elementos simbólicos. El visitante se encuentra así con piezas tan reconocibles como el gran cuerno de la fachada oeste, el llamado “ojo de Picasso” o la oliva gigante, concebidos para acercar de una forma distinta toda la cultura que rodea al aceite de oliva.

Además, el propio proceso de producción forma parte del recorrido, a través de un tubo que atraviesa el interior del edificio, por donde caen las aceitunas a una tolva de recepción en el medio de la planta principal de la zona visitable. “Es un proceso inmersivo único y espectacular que no deja al visitante indiferente”, resume el CEO de La Almazara.

Tradición e innovación

Esa combinación entre tradición e innovación también se refleja directamente en el propio aceite. Muguiro explica que en el olivar conviven los tres marcos de plantación: tradicional, con ejemplares de más de 500 años, intensivo y superintensivo. Todo el cultivo se desarrolla bajo producción ecológica, sin pesticidas, con cubierta vegetal y utilizando ganado ovino para el control natural del terreno.

La variedad hojiblanca, añade, es la que mejor se adapta a las condiciones de Ronda y constituye la base principal de la producción. Ese trabajo agrícola se complementa después con un proceso industrial de última generación que da como resultado el aceite Bravo, un nombre inspirado en la raza del toro ibérico y que, según explica la propia almazara, busca transmitir valores como la defensa, la valentía y la bravura.

El proyecto mantiene además una clara dimensión de posicionamiento y proyección internacional. En ese sentido, Santiago Muguiro explica que La Almazara nace “con una vocación cultural, artística y experiencial” orientada a transmitir los valores que rodean al proceso de producción del AOVE, considerado uno de los alimentos esenciales de la cultura mediterránea.

El objetivo, señala, es contribuir a poner en valor el aceite de oliva español y reforzar la percepción de España como referente mundial tanto en calidad como en producción.

La Almazara busca además conectar con un visitante cada vez más interesado en experiencias vinculadas al territorio, la gastronomía y el paisaje. Según explica Santiago Muguiro, no existe un único perfil de público definido, ya que el proyecto recibe tanto visitantes nacionales como internacionales y ofrece diferentes modalidades de entrada y visita adaptadas a distintos intereses.

Entre los perfiles habituales destacan también muchas familias que encuentran en la experiencia una jornada completa en plena naturaleza, combinando la visita al museo, la cata guiada de aceite y la propuesta gastronómica con vistas a la Sierra de Grazalema.

Eventos corporativos

El espacio se ha consolidado igualmente como escenario para eventos corporativos, donde se organizan actividades que van desde recorridos y catas hasta experiencias más inmersivas como elaborar tu propio aceite de oliva o realizar picnics entre olivares.

Para Santiago Muguiro, proyectos como La Almazara representan precisamente una nueva forma de entender el turismo experiencial ligado al producto local. El CEO considera que se trata de una iniciativa pionera dentro del sector del aceite y destaca además el momento que vive Ronda como destino capaz de combinar naturaleza, agricultura, gastronomía y patrimonio cultural.

En ese contexto, Muguiro subraya que la ciudad se ha consolidado como uno de los enclaves más demandados del sur de España gracias a su riqueza histórica y a una oferta cada vez más diversa, donde conviven espacios emblemáticos como el Puente Nuevo, la Real Maestranza de Caballería, las bodegas de la zona o el circuito Ascari. Un ecosistema que, según defiende La Almazara, sitúa a Ronda en una posición cada vez más cercana a otros grandes destinos internacionales que han sabido convertir su producto local en una auténtica experiencia cultural y de estilo de vida.