El director Santi Amodeo ha presentado su nuevo largometraje Yo, mi mujer y mi mujer muerta que competirá en Sección Oficial del Festival de Málaga, una comedia dramática que su director ha calificado como un juego entre dos aguas y que fue grabada en Sotogrande el pasado invierno.

La cinta relata la historia de Bernardo, un arquitecto argentino de 63 años que acaba de perder a su esposa, recién fallecida. Su carácter es tan conservador que se niega a cumplir con la última voluntad de su mujer. Ella quería ser incinerada y que su marido arrojase las cenizas al mar en su querida Costa del Sol, donde nació y el lugar al que siempre quería volver para disfrutar de las vacaciones.

Pero unos días después del funeral, su tumba será profanada. La noticia deja perplejo y estupefacto a su viudo. Es ahora cuando cree que tiene que complacer el último deseo de la fallecida.

Grabación en Sotogrande, el pasado invierno

Su periplo a España simboliza también el viaje del protagonista hacia la compleja superación personal y aceptación del duelo. Está narrado como una hazaña del héroe clásico empeñado en culminar con éxito su misión salvadora. El retrato del personaje quiere reflejar a un viudo decepcionado con el mundo que cree estar seguro de que nada ni nadie podrá sorprenderle.

Sin embargo, la vida le demuestra lo contrario, que aún le quedan muchas lecciones por aprender. Por esta razón su capacidad de aceptación permanece latente hasta que sale a relucir de forma progresiva conforme avanza la trama. Poco a poco terminará por ser más comprensivo y reconciliarse con el mundo.