Córdoba  merece una visita por primavera. Días en los que, además de disfrutar de todos sus consabidos encantos, es posible sumar algunas de sus fiestas más tradicionales. El plan perfecto para sacarle jugo a la ya próxima primavera.

El Festival de los Patios Cordobeses, el de Rejas y Balcones o su conocida Feria son tres buenas excusas para planear una escapada a la ciudad califal. Tres citas muy recomendables para acercarse a la cultura de este impresionante destino andaluz concentradas en el quinto mes del calendario.

Patios de Córdoba

Al llegar mayo Córdoba abre las puertas de sus casas para mostrar al mundo sus pintorescos patios Patrimonio de la Humanidad. Auténticos tesoros escondidos en los más bellos y coloridos zaguanes. Un gran baño de primavera que se extiende por toda la ciudad y se recrea con especial esplendor en el barrio del Alcázar Viejo, el de la judería, el de Santa Marina o en el Palacio de Viana.

Coincidiendo con el concurso de Patios, la ciudad celebra, también, su certamen de Rejas y Balcones. Un auténtico espectáculo visual que llena de flores y colorido las fachadas cordobesas convirtiendo a la ciudad en una preciosa postal.

La feria de Córdoba es la tercera excusa para visitar este enclave al llegar el buen tiempo. Días de diversión, caballistas y flamencos regados con el típico vino de la tierra, el Montilla-Moriles.

Asegurado el ingrediente lúdico, no hay que olvidar reservarle tiempo al resto de encantos que encierra la llamada Constantinopla del oeste. Una ciudad con un impresionante legado que merece la pena pasear despacio.

Entre las infinitas paradas de interés que ofrece, vale la pena comenzar por su imponente Puente Romano. Cruzarlo, con el Guadalquivir bajo los pies, es como atravesar la barrera del tiempo para sumergirse en un glorioso pasado en el que la vieja ‘Corduba’ fue fundada por el general Claudio Marcelo para convertirse, después, en una de las ciudades más importantes de Europa.

Al finalizar el puente, el Arco del Triunfo da acceso a la siguiente parada de esta ruta: La Mezquita Catedral. Patrimonio de la Humanidad, este conocido monumento es uno de los más asombrosos del planeta. En él se resume la evolución completa del estilo omeya, junto a los matices góticos, renacentistas y barrocos propios de la construcción cristiana. Si se tiene ocasión, existe la opción de adentrarse en ella al caer la noche. Una nueva forma de conocer el templo y admirar su belleza, bajo la luz de las estrellas, realmente impresionante.

Judería

De la Mezquita, a las callejuelas de la Judería. Recorrerlas, descubrirlas, dejarse embriagar por su aroma a azahar, enamorarse de lugares jamás soñados, como la plaza de Maimónides, o disfrutar haciendo fotografías en el pintoresco Callejón de las Flores. Córdoba es inagotable.

Un paseo con sabor a historia que no puede finalizarse sin visitar su Alcázar, una antigua fortaleza romana donde residían los reyes cristianos y cuyos jardines son, hoy, uno de los lugares más bonitos de esta capital andaluza. Tampoco hay que olvidar acercarse por las caballerizas reales, donde nació el caballo de pura raza española; por las ruinas de su excepcional templo romano, o por la peculiar plaza de la Corredera, al más puro estilo castellano.

Gastronomía

Y, una vez terminada la ruta, uno no debe dejar la ciudad si degustar alguno de los muchos platos que dan forma a su rica gastronomía. Su famoso salmorejo, sus deliciosas berenjenas fritas con miel o su exquisito bacalao con naranja. La lista de opciones es tan deliciosamente variada como la propia ciudad. Un destino inabarcable al que siempre se quiere regresar.