En el interior de la Maison de l’ Unesco, una luminosa escultura de algodón del artista alemán Franz Erhard Walther preside el espacio dedicado al desfile de LOEWE.

Bajo el título Gelbe Modellierung (1985), el lienzo cortado y segmentado conforma una ‘formación mural’ al estilo de las instalaciones y performances propios de este artista, ya que impulsa al espectador a interactuar con los elementos: en este caso, dos chaquetas y dos perneras de pantalón aparecen unidas a una superficie amarilla y compartimentada.

Esta escultura se erige como foco de atención del primer desfile masculino de LOEWE con Jonathan Anderson como director creativo, como un espectáculo concebido por él mismo.

La obra de Walther dialoga con la colección de Hombre Otoño Invierno 2019-2020; esta obra abstracta a gran escala cuestiona tanto la utilidad de una prenda como sus connotaciones.

La artesanía de LOEWE se materializa así de forma inesperada, fusionándo los ideales de una masculinidad incongruente donde la tradición de la sastrería contrasta con los deportes de equipo. Las prendas de exterior de shearling y lana de cashmere, en color camel, elevan lo cotidiano. Los trampantojos cobran protagonismo en los copetes de lana y el cocodrilo estampado, culminados con lujosa piel pastel acolchada y abrigos de cashmere elaborados con bufandas de flecos. Las botas altas de calf con cremalleras cerradas se combinan con holgados jerseys y túnicas, los tejidos largos incorporan una variedad de reliquias (cuentas que parecen guijarros e ilustraciones naïve), y las rebecas trabajadas con hilo evocan los procesos naturales de la artesanía. Al igual que en las formas descamadas de Walther, las mangas alargadas de las camisas asoman bajo un esmoquin de dos botones cortado con ojales asimétricos.

El icónico bolso Puzzle aparece en piel bruñida y trenzada a mano, mientras que el bolso saddle Gate se presenta al hombre en su versión gigante.