Hay dos errores de percepción del ciclo económico relacionados entre sí. El primero es no percibir la duración de sus fases. En España se cree que hemos dejado atrás la crisis hace poco, cuando llevamos creciendo desde 2013. Más aún, en 2015, 2016 y 2017, el crecimiento del PIB superó el 3 %.

En el primer trimestre de 2018 la variación anual fue del 2,9 % es decir, una pequeña moderación, y los datos del segundo trimestre no sugieren que esa desaceleración se haya acentuado.

Carlos Rodríguez Braun.

Carlos Rodríguez Braun.

El segundo error, que cometemos porque la verdad puede ser contra-intuitiva, es no darnos cuenta de que las semillas de la expansión se siembran en la recesión, y al revés. Un poco de reflexión nos permite comprender que esto es así, porque si no lo fuera caeríamos en explicaciones mágicas, simplistas o conspirativas de la evolución económica.

Lo conveniente, entonces, en una fase expansiva del ciclo como en la que estamos desde hace varios años, es agudizar los sentidos para intentar averiguar dónde están las señales que pueden avisarnos del posible final de la fiesta. Y recordemos que son señales siempre difíciles de detectar durante la fiesta.

Una señal son las tensiones financieras en el mundo, que sugieren que puede terminar la coincidencia que hemos vivido en los últimos años, donde todo el mundo crecía a la vez —esto influye sobre una actividad importante para Sotogrande: el turismo. En ese sentido, ya hemos advertido aquí sobre el riesgo de entrar en una fase de menor crecimiento con una deuda considerable. A esto hay que sumar la subida de los precios de los activos y las materias primas, que hay que mirar con cuidado ante cualquier cosa que se parezca a una burbuja. Por fin, la política, que puede ser un peligro económico, por su propensión a subir el gasto público, lo que repercute en los impuestos, el déficit y la deuda. Y si encima nos toca un horizonte electoral, esa propensión se acentúa, como hemos visto en las últimas semanas.

En suma, seguimos en una primavera económica, también aquí en Sotogrande. Y no vamos a insistir en la melancólica evidencia de que ninguna primavera dura para siempre.


Economic Spring – Carlos Rodríguez Braun

There are two errors in how the economic cycle is perceived and they are linked with one another. The first is not perceiving the duration of its phases. In Spain there is the belief that we left the economic crisis behind a short time ago, when we have been growing since 2013. Moreover, in 2015, 2016 and 2017, growth in GDP surpassed 3%.

In the first quarter of 2018, annual variation was 2.9%, that is to say, a slight change, and the data from the second quarter does not suggest that this slowdown has gotten worse.

The second error that we commit, because the truth can be counter-intuitive, is not realising that the seeds of growth are sown in the recession, and vice versa. A little reflection allows us to understand that this is the case, because if it wasn’t we would end up with magical, simplistic or conspiratorial explanations of economic evolution.

Thus, in a phase of expansion of the cycle such as that which we have seen for several years, it is advisable to sharpen the senses in order to try to sense where the signs are that could warn us of the possible end of the party. And we should remember that the signs are always difficult to detect during the party.

One sign are the financial tensions around the world, which suggest that the coincidence enjoyed over the last few years with everyone growing at the same time could end. This has an influence on an important activity for Sotogrande: tourism. In this regard, we have already warned here about the risk of entering a phase of less growth with considerable debt. In addition to this there is the rise in prices of assets and raw materials, which needs to be considered carefully in the face of anything that could resemble a bubble. Lastly, there is politics, which can be an economic danger, due to the tendency to increase public spending, which has an impact on taxes, the deficit and debt. If on top of that we have an election on the horizon, that tendency is exacerbated, as we have seen in recent weeks.

In short, here too in Sotogrande, we continue in an economic spring. And we are not going to stress the sad evidence that no spring lasts forever.