A la primera, el Open de España se llenó. Una importante afluencia de aficionados abarrotó el Centro Nacional, una trepidante mezcla de interés, curiosidad, ilusiones y deseos que convirtió al público en el primer líder de la competición. El torrente de ilusión se plasmó en tees de salida, calles y greenes delimitados por un cordón humano que jaleó con agrado todas y cada una de las acciones de los verdaderos protagonistas de una primera vuelta donde el espectáculo surgió a borbotones. Jon Rahm y Víctor Pastor, terceros en la tabla con 67 golpes, se mantienen a la zaga del escocés Marc Warren y del irlandés Paul Dunne, primeros líderes del torneo con 66 impactos.

Bien es cierto que Marc Warren acaparó por la mañana buena parte de los focos con una sólida y brillante actuación resumida con cinco birdies en los últimos siete hoyos que le catapultaron desde el anonimato de la parte media de la tabla a lo más alto de la clasificación. Y también es cierto que por la tarde el irlandés Paul Dunne acertó a repetir tan excelsa actuación, en condiciones meteorológicas más complicadas, para compartir liderato, en su caso mediante una vuelta mermada por un solo bogey y adornada por un eagle en el último hoyo.

Jon Rahm y Rafael Cabrera-Bello, compañeros en un partido que asimismo compartió el inglés Andrew Johnston, vigente campeón, se vieron sorprendidos a las nueve de la mañana por un aluvión de personas que no se perdieron ni un solo detalle de sus apasionantes acciones. El canario, sólido con el driver y los hierros, pero carente de acierto con el putt para completar su vuelta con 73 golpes, cedió el protagonismo a Jon Rahm, que reeditó una de esas actuaciones que le ha convertido, por su machacona eficacia, en uno de los mejores jugadores del mundo a velocidad de vértigo.

Un primer birdie en su cuarto hoyo -salió por el tee del 10- y un inoportuno bogey en el par 3 del 17 dio paso a un sensacional eagle en el hoyo 18 que despertó todo tipo de sensaciones. El público, enfervorecido por la acción, siguió acompañando con apasionada fidelidad al golfista vasco en una segunda vuelta en la que rubricó otros tres nuevos birdies para situarse segundo y mantener intacta esa valiente declaración de intenciones manifestada antes de acudir al Centro Nacional: “vengo a ganar”.

 

Con menos grandilocuencia, de forma en apariencia más tímida pero en la práctica igual de efectiva, otro español, Víctor Pastor, para más inri amateur, igualó en rendimiento a su ídolo Rahm con un inicio impactante, golpe de salida desde el tee del 10 a la calle del 16 antes de recuperar de forma maravillosa y anotar eagle en su tarjeta.

 

Pedro Oriol, Nacho Elvira, Sebastián García, Adrián Otaegui…, la nómina de españoles a la zaga, con muy buenos resultados en su ronda inicial, forma asimismo parte del relato de una jornada histórica, donde el golf reclamó su sitio como espectáculo de masas, esos miles de aficionados que tienen sobrados motivos para seguir acudiendo al Centro Nacional durante las tres próximas jornadas para presenciar un ardiente espectáculo bien palpable por los cuatro costados.