Se celebró en Cádiz en un encuentro para fomentar el “desarrollo inteligente” en Andalucía. Políticos y técnicos de distintas administraciones aportaron diferentes ideas para la creación en la región de una red de “smart cities”, o ciudades inteligentes, en las que la tecnología se aplique a la gestión eficiente de los distintos servicios y a la preservación del medio ambiente. El delegado de Nuevas Tecnologías, David Ramos, estuvo presente en la cita.

Ramos señaló que “el concepto de ‘smart city’ significa aprovechar los avances en las telecomunicaciones electrónicas para gestionar de una manera más eficiente todos los servicios que se puedan prestar al ciudadano. El pasado otoño una consultora comenzó un estudio para convertirnos en una ‘smart city’, centrándonos en el desarrollo sostenible, en fomentar la calidad de vida de los ciudadanos, en lograr más eficacia en los recursos y en potenciar la participación activa de la ciudadanía.

La jornada “Retos y oportunidades para las administraciones locales ante el desarrollo inteligente de Andalucía” ayudó a concienciar a los responsables municipales sobre las oportunidades que ofrece el concepto de las ciudades y territorios inteligentes aplicadas al ámbito municipal y al ámbito provincial. También sirvió para recoger inquietudes de las entidades locales presentes para coordinar actuaciones a nivel provincial sobre aspectos relacionados con las ‘smart regions’. Por último, se pretendía involucrar a todos los actores del ecosistema smart y coordinar las distintas acciones en la materia a nivel provincial.

Participaron expertos del Plan Nacional de Ciudades Inteligentes del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital; del Plan AndalucíaSmart 2020, de la Consejería de Innovación de la Junta de Andalucía; de la Universidad de Cádiz; de la Federación Andaluza de Municipios y Provincias; de la Diputación de Cádiz; y de distintos ayuntamientos gaditanos.

Empresas, instituciones y expertos coinciden en que Smart City o ciudad inteligente son aquellas ciudades que apuestan por mejorar la vida de sus habitantes y, a la vez, por la sostenibilidad. El propósito final de una Smart City es alcanzar una gestión eficiente en todas las áreas de la ciudad (urbanismo, infraestructuras, transporte, servicios, educación, sanidad, seguridad pública, energía, etcétera), satisfaciendo a la vez las necesidades de la urbe y de sus ciudadanos. Se trata, en definitiva, de encontrar el equilibrio entre el bienestar de los ciudadanos y la preservación del entorno. Una ciudad inteligente es aquella que apuesta por sistemas eficientes aplicados a sus infraestructuras. Algunos ejemplos que puede percibir el ciudadano de proyectos Smart City son las tecnologías que mejoran el flujo del tráfico, el alumbrado eficiente mediante energía solar, o la construcción de viviendas equipadas con sistemas que permiten ahorrar en calefacción o refrigeración.