El Mundial se disfruta en la calle
El gol in extremis de Iniesta desencadenó la fiesta. La algarabÃa en todo el municipio fue generalizada, pequeños y mayores se lanzaron a las calles a festejar la tan ansiada victoria en un Mundial de la selección española de fútbol. Muchos de los que decidieron seguir el partido en casa salieron a festejar el triunfo tras el pitido final; otros tantos que eligieron verlo de forma multitudinaria, simplemente prosiguieron con la fiesta en las calles.
AquÃ, el claxon de los coches sustituyó a la vuvucela sudafricana. A pesar de no ser ni de lejos aún carnaval en la provincia de Cádiz, la inmensa mayorÃa se disfrazó con atuendos de corte similar y exhibiendo con orgullo sus caras pintadas de rojo y amarillo. Las banderas nacionales inundaron los rincones; las habÃa sujetas a motos, ondeaban desde los balcones, presidÃan los bares y hasta hicieron las veces de improvisados pareos.
Muchos de ellos se desplazaron a San Roque ó a Algeciras, donde montaron sendas pantallas gigantes. Hasta tres mil personas acudieron a la sanroqueña Plaza de las Constituciones, donde la empresa municipal Multimedia se encargó de montar una pantalla gigante de cuatro por tres metros. La fiesta se prolongó hasta altas horas de la madrugada. Varios de los asistentes acabaron sofocando tanto sufrimiento con un merecido baño en la playa o en alguna fuente.
Diversas fueron las autoridades municipales que no quisieron faltar a la cita. Entre ellas destacó el alcalde de San Roque, Fernando Palma, quien tras la victoria se mostró exultante e invitó a los asistentes a cerveza. Para felicidad de muchos, también anunció que la entrada al trabajo en el Ayuntamiento se retrasarÃa al menos hasta las 10.00 horas. Eso sÃ, este decreto tan excepcional se aplicó exclusivamente a la jornada de resaca al triunfo.
La nota positiva del evento fue que, pocas horas después de tanta alegrÃa desatada, apenas quedaban indicios de las celebraciones. La fiesta se desarrolló sin incidentes de mayor importancia y, afortunadamente, el civismo imperó y esta vez el mobiliario urbano no se resintió en absoluto. Es de justicia decirlo: chapó por los de Del Bosque, chapó por los de San Roque.















