Más de la mitad de los inversores admite que no tiene conocimientos financieros
El 52% de los inversores individuales admite que no tienen conocimientos financieros. Ésta es una de las principales conclusiones del informe ‘Ideal Advice’, elaborado por PwC y Caceis presentado recientemente en la Feria Bolsalia 2011 en Madrid .
Los tres fundamentos de un asesoramiento financiero de calidad son: actuar siempre en el mejor interés del cliente, elevar la transparencia y mejorar el conocimiento financiero de los inversores.
El sector financiero español ha tenido una enorme transformación en los últimos 15 años pero a pesar de este esfuerzo estamos en la cola de Europa. La educación financiera en España no existe.
Una de las principales funciones de un buen asesor financiero es “educar a los inversores sobre cómo relacionarse con el mercado financiero y enseñar que hay profesionales que les pueden ayudar a acercarse a este mercado de forma más segura”.
Para la mejora del asesoramiento financiero es clave aumentar los niveles de transparencia actuales. En muchas ocasiones los inversores no entienden los productos o no conocen los detalles de las comisiones que se le cobran. El 73% de los inversores considera como un aspecto relevante en el momento de realizar una inversión que exista un nivel elevado de transparencia, pues supone un factor crítico a la hora de invertir o no en el producto.
Se debe proporcionar información fácil de entender al inversor, libre de jerga o tecnicismos, que les garantice un conocimiento claro sobre en qué está invirtiendo, los riesgos del producto, el precio y la imparcialidad del asesoramiento.
El cliente desconoce gran parte de los productos financieros que contrata. La Mifid, que nació para ayudar al cliente, se está utilizando como escudo ante posibles problemas legales para las empresas de servicios de inversión y no como beneficio del inversor. Hay que tener en cuenta que para adquirir algún producto financiero se realizan diferentes test al cliente. Si éste los firma sin conocimiento de lo que está contratando, rompe realmente la cadena de su protección. Pero el segundo problema viene porque el inversor particular (no los grandes patrimonios) no tiene información sobre la figura del asesor financiero. El asesor financiero se enfrenta a una labor muy compleja: recomendar el mejor producto para el cliente, no el mejor para su firma. Un buen asesor financiero, antes de recomendar cualquier producto, debe comprender las circunstancias específicas, requisitos, necesidades y objetivos del cliente.













