A río revuelto…

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La primera parte del año tiene un comportamiento negativo en los mercados de Renta Variable. Aunque algunos índices como el Ibex 35 y Dax siguen en positivo, las caídas desde máximos se sitúan entre el 6% de los americanos y el 9-10% de los europeos. Las incertidumbres siguen pesando más en Europa.

El mercado comienza el período estival buscando los soportes, si tenemos en cuenta el índice director S&P 500, las valoraciones del mercado resultan en un PER < 13 x, por debajo de su media histórica que es de 18 x. Y muy cerca de los mínimos en los que el mercado, en las últimas crisis, ha marcado la vuelta.

Muchos y muy diferentes eventos de riesgo se están poniendo de manifiesto. En vez de la esperada tranquilidad estival, nos levantamos cada día con noticias desconcertantes. Miremos donde miremos sólo encontramos problemas terriblemente complejos. En Europa, la gestión de la crisis de crédito. En Estados Unidos, las diferencias sobre el techo de gasto y cómo gestionar el impulso a la actividad económica. En China, la inflación y la sostenibilidad del crecimiento…

Casi podría decirse que existe un sentimiento general de pesimismo, de abatimiento, de capitulación. Curiosamente estos momentos son atractivos para la inversión en activos de riesgo. Siempre y cuando no nos dejemos llevar por esa sensación de que la marea se va a llevar todo por delante. Con prudencia y algo de paciencia, los resultados pueden ser mucho más atractivos que cuando entramos en los mercados al calor de titulares de bombo y platillo.

Sin embargo, la inversión en activos financieros requiere un conocimiento profundo de los mercados, de las limitaciones y la dificultad que supone ir en muchas ocasiones contracorriente. Por eso, el sentido común para saber ver un poquito más allá del cristal velado del sensacionalismo financiero, y el reconocimiento de las limitaciones que cualquiera tiene para enfrentarse a un mercado de “leones contra gacelas”, parafraseando al Sr. Cárpatos, son dos pilares sólidos con los que enfrentarse a este mar de fondo.

Hay que armarse de valor para navegar en estas aguas. Y siempre se puede argumentar, como el viejo profesor, que el mercado puede estar equivocado más tiempo que nosotros solventes.

Aunque con paciencia y buena letra, y sin dejarse llevar por la corriente, es posible iniciar una singladura que nos lleve a buen puerto. A río revuelto, ganancia de pescadores.

Comentado por on Miércoles, julio 27th, 2011. Archivo bajo Carlos García Quiros, Opinión. Puedes seguir las respuestas a este comentario a través de RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o trackback a este comentario

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