Marruecos. El gran sur
El sur de Marruecos encierra lugares jamás soñados. Rincones por descubrir que se tornan lejanos a pesar de su proximidad y que enmudecen a quien los contempla. Un escenario de rara belleza donde dejarse embrujar a cada paso. La inmensidad del desierto salpicado por maravillosos oasis; kasbahs del color de la tierra que aguardan silenciosas; rosas que crecen silvestres en lugares jamás pensados…, todo esto es el gran sur: una amalgama de particularidades unidas magistralmente para hacer al viajero disfrutar de una experiencia inolvidable.
La Revista de Sotogrande se adentra en el sur marroquí para descubrir a sus lectores un destino mágico, lejano y del todo enriquecedor. A pesar de existir miles de caminos por los que perderse, comenzamos el recorrido en Ouarzazate, punto de partida desde el que vislumbrar las maravillas de denominado Gran Sur.
LA PUERTA DEL DESIERTO
Ouarzazate es conocido por muchos como la puerta del desierto. Por sus caminos transitaban hace tiempo las caravanas trasaharianas, que conectaban Marrakech con Tombuctú. Su nombre viene del bereber y significa ‘sin ruido’. Una definición perfecta para hablar de una tierra donde la tranquilidad se cuela por cada rincón. Algo que la ha convertido en el destino idóneo de aquellos que buscan encontrar la paz en un mundo totalmente distinto al suyo.
Si algo embruja en Ouarzazate, y del sur de Marruecos, son sus paisajes, llenos de contrastes, tonalidades y colorido. Estampas irrepetibles que parecen sacadas de un cuento y con las que cualquier visitante quedará sorprendido. Imágenes que se completan, además, con las kasbahs (viviendas fortificadas) y Ksour (pueblos amurallados) de adobe, construcciones inimaginables que parecen nacer de la propia tierra y que transportan a quien las visita a otra época. Es imposible alejarse de Ouarzazate sin acudir, por ejemplo, a la kasbah de Tiffoultoute o a la de ksar de Aït Benhaddou. Dos piezas emblemáticas con las que disfrutar de la arquitectura tradicional del lugar y un buen anticipo de la famosa ruta de las 1.000 kasbahs.
Como en el resto del camino, el sur sorprende a cada paso con su cultura y sus tradiciones. En Ouarzazate se tornará irresistible adquirir alguna alfombra, cesta de caña, alfarería o cualquier otra artesanía local con la que recordar a cada mirada que un día se estuvo lejos del mundo.
DESTINO DE CINE
Desde 1984, Ouarzazate, además, un destino de cine. Sus magníficas condiciones climáticas, geográficas y económicas empujaron a muchos estudios cinematográficos a instalarse en la zona. Hoy es posible visitar grandes decorados de superproducciones de la talla de Lawrence de Arabia, Moises o Gladiator.
Desde Ouarzazate, se abren inagotables rutas que conducen a las mil maravillas del sur marroquí. Hacia Boumalne, se extiende el árido valle del Dades, salpicado de kasbahs y ksur de una singularidad incomparable que configuran la denominada ‘Ruta de las 1000 Kasbahs”. En este recorrido es recomendable dejarse llevar y desviarse un poco de la carretera para contemplar, casi por sorpresa, las viviendas típicas de los bereberes que se alzan en adobe casi de forma mágica.
OASIS
En este camino, será imprescindible realizar una pequeña parada en palmeral de Skoura, un oasis de película donde recibir el frescor de la naturaleza, que parece haber elegido el lugar más insospechado para crecer.
La siguiente estación serán las gargantas del Todra, que parecen atrapar al viajero estrechándose sobre su cabeza hasta límites casi prohibidos, ofreciendo instantáneas teñidas de rojo, malva y naranja sobre una tierra única que conduce al viajero hasta Boumalne, atravesando las gargantas del Dades.
EL VALLE DE LAS ROSAS
Más al Este, aguarda uno de los rincones más sorprendentes: el Valle de las Rosas, cuya capital es la aldea fortificada de El Kelaa M`Gouna. Desde allí, en dirección al norte, y ascendiendo por el valle del M`Goun, el visitante encontrará un gran valle que a lo largo de más de treinta kilómetros se muestra repleto de rosas de una especie llamada damascena. Cuentan los lugareños que la primera rosa llegó en una caravana procedente de La Meca y que al principio se utilizaba sólo para delimitar las tierras. Hoy, es tal la importancia de esta planta, que cada familia posee su plantación en porciones irregulares, que se mezclan con zonas silvestres de manera caprichosa ofreciendo una vista irrepetible de color y belleza. Las rosas son la fuente de ingresos de muchas familias del sur, que cada temporada las cosechan, celebrando, para suerte del turista, una gran festividad en su honor en el mes de mayo que tiñe todo de pétalos e inunda cada rincón de un aroma embriagador.
VALLE DEL DRÂA
Más hacia el sur, se extiende el Valle del Drâa, otro de los rincones más privilegiados de este fascinante recorrido que baña el río que lleva su mismo nombre. Casi 200 kilómetros de estrecho oasis donde de forma increíble crecen palmeras datileras, acacias, adelfas, árboles frutales o henna. Un lugar paradisiaco en pleno corazón de un desierto árido y desasolado donde el viajero también disfrutará de destinos como el ksar de Tissergate, uno de los ksour que jalonan el valle y donde se pude contemplar el museo de artes y tradiciones bereber.
La última parada de esta fascinante ruta será M´Hamid, el punto de partida para las excursiones saharianas. En Tinfou, dos altas dunas representan un anticipo del desierto. Para llegar completamente, hay que seguir hacia el Oeste de M’Hamid hasta las largas dunas de Chigaga, donde se podrán apreciar montículos de hasta 150 metros.
Pocos conocen los pequeños secretos del Gran Sur y eso que en toda la región abundan cosas sorprendentes por hacer, ver y vivir. Esto es solo una mínima parte de un mundo fascinante que se encuentra a un paso de España y que todos deberíamos de visitar alguna vez.
| MARRUECOS |
| Geografía: Marruecos, cuya capital es Rabat, tiene una superficie de 450.000 km2. La cordillera del Atlas consta de tres macizos montañosos: el Gran Atlas, que alcanza 4 180 m en el monte Tubkal; el Atlas Central, de menor entidad, y el Antiatlas, que llega hasta el litoral Atlántico y a cuyos pies se inicia el desierto del Sáhara.
Clima: Entre desértico y templado, con temperaturas medias de 10 ºC (enero) a 25 ºC (julio). La zona del Atlas es húmeda y nieva con frecuencia, mientras que el sur registra un clima desértico con cambios extremos. Cómo llegar: Volar primero hasta Casablanca y, allí, coger otro avión directo hasta el aeropuerto de Ouarzazate. |

































